Miles de peregrinos desafían la lluvia y el frío en la Segunda Javierada 2026

La explanada del castillo de Javier volvió a abarrotarse de miles de peregrinos en la tarde de pasado sábado, 14 de marzo, con motivo de la celebración de la segunda Javierada de 2026, una de las manifestaciones de fe más multitudinarias y significativas de nuestra Diócesis. A pesar del mal tiempo, marcado por las intensas lluvias y las bajas temperaturas, miles de personas caminaron durante horas por carreteras y caminos para culminar su peregrinación con la celebración de la Eucaristía junto al castillo que vio nacer a San Francisco Javier, patrón de las Misiones y copatrón de Navarra junto con San Fermín.

La jornada volvió a mostrar la vitalidad de esta tradición profundamente arraigada en la Iglesia navarra, que cada año moviliza a cientos de voluntarios. Grupos parroquiales, familias, jóvenes, movimientos eclesiales y numerosos peregrinos llegados desde distintos puntos de Navarra y de otras comunidades autónomas participaron en la segunda convocatoria de las Javieradas, que este año se celebraron bajo el lema “Invitados a la fe”.

Desde primeras horas de la mañana comenzaron a verse peregrinos en los caminos que conducen hasta Javier. Muchos habían iniciado su marcha durante la madrugada o incluso la noche anterior, especialmente quienes partieron desde Pamplona y otras localidades de la Comunidad Foral. Equipados con capas de agua, paraguas y ropa de abrigo, afrontaron una jornada meteorológicamente complicada, con cielos cubiertos, lluvia persistente por momentos y temperaturas frías.

Lejos de desanimar a los caminantes, estas condiciones reforzaron el carácter penitencial y orante de la peregrinación. En muchos grupos se rezaba el rosario durante el trayecto, se entonaban cantos o se caminaba en silencio, haciendo del esfuerzo físico una forma de oración compartida.

La llegada a las inmediaciones del castillo de Javier fue constante a lo largo del día. Autobuses, coches particulares y peregrinos a pie confluyeron en el entorno del santuario, donde la organización había dispuesto zonas de aparcamiento y un amplio dispositivo de seguridad y asistencia para atender a los participantes. Cientos de agentes de Policía Foral y Guardia Civil participaron en el operativo desplegado para garantizar la seguridad vial y ciudadana durante las peregrinaciones.

Como es tradición en la segunda Javierada, la jornada culminó con el rezo del Vía Crucis que partió a las tres de la tarde desde Sangüesa en dirección al castillo de Javier. Numerosos peregrinos participaron en esta oración que recorre los aproximadamente ocho kilómetros que separan ambas localidades, meditando las estaciones de la pasión de Cristo mientras avanzaban hacia la meta de la peregrinación, que concluía en la explanada del castillo de Javier, con la celebración de la Santa Misa.

A las cinco de la tarde dio comienzo la Misa de la segunda Javierada. A pesar del frío y de la lluvia, la amplia plaza se encontraba repleta de fieles que siguieron la celebración con atención, muchos de ellos aún con las mochilas al hombro y la ropa mojada tras la caminata.

La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo don Florencio Roselló, quien concelebró junto al obispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, el obispo de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo, el rector del Santuario de Javier, el P. Vicente Marcuello, y numerosos sacerdotes diocesanos y religiosos presentes en la peregrinación.

La celebración contó también con la animación del delegado diocesano de Misiones y director de las Javieradas, Óscar Azcona, que guio los cantos y oraciones de la liturgia, favoreciendo la participación activa de los peregrinos. Su intervención ayudó a crear un ambiente de comunión y oración compartida, característico de este encuentro anual.

Durante la homilía, el Arzobispo invitó a los peregrinos a no tener miedo a abrir las puertas a Cristo. “Vuestra peregrinación, vuestra venida a Javier, no ha sido solamente una experiencia personal o de grupo. También ha sido un testimonio público” y añadió que “la Iglesia necesita vuestra fuerza, vuestra determinación, porque a veces tengo la sensación de que los cristianos nos escondemos, que nos da vergüenza mostrarnos como somos, que tenemos complejo de manifestar nuestra fe. ¡No tengáis miedo!” El prelado destacó el valor de haber acudido a la cita a pesar de las dificultades meteorológicas afirmando “Hoy me siento orgulloso de esta Diócesis” y animó a los jóvenes a preguntarse qué quiere Dios de ellos, porque Javier es camino para el sacerdocio y la vida consagrada.

Como cada año, la Javierada tuvo también un marcado carácter solidario y misionero. Los donativos recogidos durante esta edición se destinarán a un proyecto pastoral en Honduras impulsado por la misionera Angelines Lainez, orientado a la construcción de una casa parroquial en la ciudad de Puerto Cortés. De este modo, la peregrinación no solo se convierte en un momento de oración y encuentro, sino también en una oportunidad para apoyar la labor misionera de la Iglesia en otras partes del mundo.

En la explanada del castillo se instaló también un espacio informativo dedicado a promover la vocación misionera, especialmente entre los jóvenes. Allí se ofrecía información sobre experiencias de voluntariado y sobre la labor de los misioneros navarros en distintos países.

Antes de terminar la celebración, don Florencio agradeció a quienes hacen posible las Javieradas, se asombró de la cantidad de asistentes a la Misa, señalando que se contaba con 10.000 formas y no llegó para dar de comulgar a todos. Y ante el entusiasmo de los peregrinos señaló que “habrá que poner, como en los sanfermines, una cuenta atrás para la siguiente Javierada”. “Ha sido una gozada, cuidemos el viaje de vuelta porque me gustaría volver a recibiros a todos el año que viene. Y sobre todo ¡No tengamos miedo!”

Con el himno a Javier, entonado por los peregrinos, concluyó esta segunda y última Javierada del año 2026, uno de los encuentros religiosos más multitudinarios que se celebran cada año en Navarra, que son convocadas por el Arzobispo y organizadas por la Delegación Diocesana de Misiones, y que se desarrollan en el marco de la Novena de la Gracia en honor a san Francisco Javier.

Más allá de las cifras de asistencia, la segunda Javierada volvió a ser una experiencia de fe compartida. Durante la jornada pudieron verse grupos de amigos caminando juntos, familias completas, jóvenes que participaban por primera vez y peregrinos veteranos que repiten la experiencia año tras año. Muchos coincidían en señalar que el esfuerzo del camino y la ilusión de llegar a la cuna de nuestro santo universal forman parte esencial de la vivencia de la Javierada.

También numerosos voluntarios colaboraron en la organización, atendiendo a los peregrinos en distintos puntos del recorrido y en la zona del santuario. Su trabajo resultó fundamental para facilitar el desarrollo de la jornada y atender las necesidades de quienes llegaban tras largas horas de caminata. Un trabajo que reconoció don Florencio Roselló al término de la celebración.

Scroll al inicio
Navarra
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.