Pamplona ha vivido este viernes 27 de marzo una de esas citas que marcan el pulso de la Cuaresma en la ciudad: el solemne traslado de la imagen de la Dolorosa desde la parroquia de San Lorenzo hasta la Catedral de Santa María la Real, donde permanecerá hasta el próximo Viernes Santo.
El acto ha dado comienzo a las 20:45 horas y ha congregado a miles de fieles que han querido acompañar a la Madre en su recorrido por las calles del casco antiguo. Previamente, en la parroquia de San Lorenzo, el capellán de la Hermandad de la Pasión, Juan Luis Lorda, ha presidido la última Misa del Septenario de la Soledad, centrada en la meditación sobre la colocación de Jesús en el sepulcro. Finalizada la celebración, la imagen ha sido sacada del templo para iniciar su traslado.
El itinerario ha discurrido por las calles Mayor, San Saturnino, Plaza Consistorial, Mercaderes y Curia, en un ambiente de recogimiento y oración, hasta llegar a la Seo pamplonesa, donde ha sido recibida por las autoridades eclesiásticas.
Minutos antes de la salida, en la plaza de las Recoletas, se distribuyeron cirios entre los asistentes, que acompañaron la procesión iluminando el camino de la Dolorosa. La imagen ha sido portada por miembros de la Hermandad de Paz y Caridad, junto al grupo de los Siete Dolores, diversas cofradías y hermandades de la ciudad, la banda de tambores de la Hermandad, el clero de San Lorenzo, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Pasión del Señor, representantes del Ayuntamiento de Pamplona —propietario de la talla— y la banda municipal La Pamplonesa.
El traslado de este año incorporó algunas novedades significativas. Por un lado, el cambio en el lugar de reparto de cirios, que pasó a realizarse en la plaza de las Recoletas. Por otro, la presencia de hermanos identificados con brazaletes, encargados de velar por el orden y el buen desarrollo del acto. Asimismo, la Cofradía de San Saturnino interpretó su tradicional canto a la Dolorosa en la Plaza Consistorial, permitiendo que un mayor número de asistentes pudiera participar de este momento especialmente emotivo.
A su llegada a la Catedral, la imagen ha sido recibida por el Cabildo Catedralicio, presidido por el deán, don Carlos Ayerra, quien ha dirigido una breve celebración en el interior del templo. El Orfeón Pamplonés, acompañado al órgano por Julián Ayesa, interpretó obras de Felipe Gorriti y Tomás Luis de Victoria, concluyendo el acto con el canto de la Salve popular por todos los presentes.
La Dolorosa permanecerá en la Catedral de Santa María la Real hasta el Viernes Santo, cuando, junto al paso del Cristo Alzado, participará en la tradicional Procesión del Santo Entierro. Tras ella, tendrá lugar el Sermón de la Soledad en la iglesia de San Agustín y, posteriormente, el Retorno de la imagen a la parroquia de San Lorenzo, donde recibe culto durante el resto del año.

