Dentro del ciclo “Navarras y navarros con historia”, que organizó el Ateneo Navarro, el pasado 19 de noviembre, en el Colegio de Médicos de Navarra, el profesor y experto en arte y etnología de China, Japón y Filipinas, Blas Sierra de la Calle, ofrecerá una conferencia sobre Martín de Rada, primer embajador de España en China. Hablamos con Blas Sierra de la Calle, agustino y director del Museo Oriental de Valladolid, para profundizar un poco más en la figura de este misionero navarro que dejó huella en China.
Recientemente ha venido a dar una conferencia a Pamplona sobre Fr. Martín de Rada ¿Quién era y por qué destacó?
Fr. Martín de Rada fue un misionero agustino nacido en Pamplona en 1533 y fallecido en 1578, a los 45 años, mientras viajaba de Borneo a Manila, en Filipinas. Destacó como misionero, como lingüista, como matemático, astrólogo y científico, siendo el primer español que viajó a China hace ahora 450 años, en 1575. Es una extraordinaria personalidad que necesita ser más conocida y reconocida, en primer lugar, por sus propios paisanos.
¿Qué aspecto de la vida de Martín de Rada le resulta más interesante?
Pienso que la mayor originalidad de Martín de Rada está, precisamente, en que fue el primer español que viajó a China al frente de una embajada enviada por Guido de Lavezares, entonces gobernador de Filipinas, con el fin de intentar establecerse en el llamado “País del Centro” para predicar la fe cristiana, y, al mismo tiempo, crear lazos comerciales y de amistad. Viajó por las principales ciudades de la provincia de Fujian, siendo recibido y agasajado por las autoridades locales, desde el 5 de julio al 11 de octubre de 1575. Fruto de ese viaje fue su “Relación verdadera de las cosas del reino de Taibin, por otro nombre China”, donde informa de su viaje, así como de la vida, usos y costumbres de los chinos. Este escrito, publicado en 1585, será el primer informe realizado por un español sobre este gran país, gran desconocido para Occidente.
¿Qué destacaría de la trayectoria de Martín de Rada como misionero agustino en Filipinas y China?
Fr. Martín de Rada viajó como misionero, primero a México en 1560, predicando el evangelio en la lengua otomí hasta 1564. En noviembre de ese mismo año, se embarcó en la expedición de Legazpi-Urdaneta junto con otros cuatro agustinos, llegando a Cebú, en Filipinas, en abril de 1565. De 1565 hasta su muerte, en 1578, evangelizó a los nativos filipinos, así como a musulmanes y chinos; aprendió la lengua cebuana, siendo el primer misionero en predicar a los nativos filipinos en su propia lengua. Como misionero, practicó la caridad con los necesitados, llegando incluso a destruir un cáliz de plata para dar de comer arroz a los hambrientos; denunció las injusticias y luchó por la defensa de los derechos de los nativos, siendo denominado como el nuevo Bartolomé de las Casas, de Filipinas.
¿Qué papel tuvo Rada dentro del proyecto misionero español en el siglo XVI?
Rada, fue un personaje clave en el establecimiento de la fe cristiana en Filipinas, predicando el evangelio en las islas de Cebú, Panay y Luzón desde 1565 hasta su muerte, estableciendo la estrategia misionera y las bases y principios fundamentales en los que se debía basar la difusión del cristianismo: aprendizaje de las lenguas, catequización, testimonio de vida y práctica de la caridad. Desde el principio impulsó la encarnación del evangelio, lo que hoy llamamos la “inculturación”, tanto en Filipinas como en China. Estudio la lengua china y a él se atribuye la obra “Arte y Vocabulario de la lengua china”, hoy perdido. Él abrió la puerta de Oriente al Evangelio.
¿Qué aportó Rada al conocimiento de la cultura China?
Como ya se mencionó anteriormente, Rada fue el primer español que dio a conocer la vida, usos y costumbres de los chinos, ofreciendo una información objetiva, basada por un lado en su propia experiencia, lo que él vio con sus propios ojos, y por otra, en los más de cien libros sobre todas las ramas del saber, que él adquirió en los meses que permaneció en China, y cuya información se hizo traducir por los chinos cristianos de Manila. Su relación sería divulgada por el agustino Fr. Juan González de Mendoza, en la obra clásica “Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del Gran Reino de la China”, publicada en 1585, y que se convertiría un todo un bestseller siendo impresa, sólo en el sigo XVI, en las principales lenguas europeas – español, italiano, francés, inglés, alemán- y alcanzando más de 46 ediciones. Sería el libro sobre China más divulgado en toda Europa.
¿Qué puede enseñarnos hoy Martín de Rada en un mundo globalizado como el nuestro?
La vida y trayectoria de Rada nos enseña que llegamos a la “globalización” con 450 años de retraso. Él era un navarro con una mentalidad universal desde su infancia. Estudió en París desde los 12 a los 17 años y después en la Universidad de Salamanca desde 1550 a 1556; estuvo en México de 1560 a 1564; vivió en Filipinas de 1565 a 1578; viajo a China en 1575. Él fue un misionero global ya en el siglo XVI, que nos enseñó que para un cristiano el mundo no tiene fronteras, que el mensaje evangélico es un mensaje universal dirigido a todos los pueblos, razas y culturas, sin distinción del color de la piel, lengua o clase social.
Si pudiera definir a Martín de Rada en una frase ¿Cuál sería?
Fr. Martín de Rada fue un gigante del evangelio, con un corazón universal que nos indicó el camino a seguir.
Martín de Rada fue uno de los primeros europeos en llegar oficialmente a China. ¿Qué importancia tuvo su participación en la embajada de 1575 al imperio chino?
Aunque otros europeos habían viajado a China con anterioridad, los franciscanos Juan de Pian del Carpine en 1245, Guillermo de Rubruck en 1253, Juan de Montecorvino en 1293, o Marco Polo en 1275, la visión de China que aparece en la obra de Rada es objetiva y real, al contrario de la que muestran otras historias anteriores. Rada profundizó en la cultura, la vida social, la economía y el desarrollo histórico de China. En cuanto a la profundidad y amplitud de sus conocimientos, el historiador chino Zhang Kai afirma que “ningún predecesor de Rada podía compararse con él”. Rada fue el primero que señaló explícitamente que el “Catay” del que hablaba Marco Polo, era otro nombre con el que se denominaba a China. Hoy los historiadores consideran a Fr. Martín de Rada como «primer sinólogo de Occidente”.
¿Qué mensaje le gustaría dejar a los lectores de La Verdad sobre este misionero y su ejemplo de fe comprometida?
Fr. Martín de Rada nos invita a abandonar cualquier tipo de tribalismo, nacionalismo, o etnocentrismo, para que, siguiendo el mensaje de Jesús (“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”) tengamos un corazón sin fronteras y unos brazos siempre abiertos para acoger a todo ser humano como un hermano. ❏

