María Teresa Fortún, Delegada de Manos Unidas en Pamplona

“Lo importante no son los proyectos, sino las personas”


La Delegada de Manos Unidas en Pamplona, María Teresa Fortún, acaba de regresar de un viaje a Paraguay, donde, junto con otras delegadas de diferentes diócesis españolas, ha conocido de primera mano los proyectos que Manos Unidas lleva a cabo en este país de América del Sur. Hablamos con ella para saber más sobre esta experiencia y sobre los diferentes proyectos que Manos Unidas está desempeñando en Paraguay para ayudar y sacar adelante a las personas más desfavorecidas.


Un grupo de delegadas de Manos Unidas ha viajado recientemente a Paraguay. ¿En qué ha consistido ese viaje?, ¿Cuál era el objetivo?
El viaje tenía como objetivo conocer el desarrollo de seis proyectos que estamos realizando en el país en estos momentos, pero sobre todo ver las realidades y conocer a las personas a las que destinamos nuestro trabajo. Hemos estado 2 semanas visitando distintas comunidades para impregnarnos en su situación, la pobreza en la que viven y su ansia de mejora. En el viaje fuimos un grupo de 7 personas, 2 de servicios centrales y 5 delegadas de las diócesis de Tenerife, Málaga, Murcia, Logroño y Pamplona.

¿En qué se centran los proyectos que lleváis a cabo en ese país?
Paraguay es un país rico pero muy empobrecido y Manos Unidas trabaja allí ayudando a que se pueda llevar a cabo un desarrollo sostenible que abarque los derechos humanos y ponga las personas en el centro de nuestra acción.
Es un país de contrastes, en el que conviven ciudades con palacios y avenidas con grandes mansiones junto con comunidades que viven en chabolas en zonas periurbanas, poblados rurales o asentamientos indígenas.
Manos Unidas está presente con los más necesitados, a su lado y ayudando a que protagonicen su propio desarrollo. Trabajamos para que tengan acceso seguro al agua, gocen de autonomía alimentaria, sean capaces de organizarse y comercializar sus productos, vivan sin violencia de género, formen a sus jóvenes para el futuro y busquen la sostenibilidad en todos sus logros.

¿Qué papel juegan las comunidades locales en el diseño y desarrollo de estos proyectos?
Todos nuestros proyectos nacen de necesidades locales que las personas implicadas nos trasmiten a través de nuestros socios locales. Unas veces son instituciones sociales y otras religiosas, que conviven con ellos y conocen la situación en su día a día. Nuestros técnicos se encargan de analizar y estudiar las distintas soluciones, se trasladan al lugar y estudian con los beneficiarios las posibles actuaciones.
Una vez aprobado y subvencionado el trabajo a realizar, llevamos a cabo un control evolutivo estricto, a través de nuestros socios locales que emiten informes periódicos o con viajes de trabajo que llevan a cabo cuando es necesario.
Por tanto, a lo largo de todo el proyecto, para nosotros es fundamental la opinión de las comunidades locales, con eso conseguimos que se impliquen en el trabajo, mejore su autoestima al lograr mejoras para su comunidad y a la vez aseguren el mantenimiento futuro cuando Manos Unidas ya no esté presente en el lugar.

¿Qué importancia tiene que las delegadas puedan conocer de primera mano los proyectos en el terreno?
Si estás en Manos Unidas sabes que hay mucha pobreza en el mundo y te comprometes a luchar contra el hambre, la desigualdad y la injusticia con tu trabajo diario. Y así lo hacemos los más de 6.700 voluntarios y los 157 contratados, apoyados por los 68.000 socios y colaboradores que tenemos en toda España.
Pero esto nos da una idea global y teórica. Es distinto ver las caras de las personas que sufren, que no tienen comida para sus hijos, que carecen de un trabajo, que sufren discriminación por ser indígenas, que sufren violencia de género….
El mirarles a las caras, ver su sonrisa de agradecimiento, comprobar cómo trabajan incansablemente para mejorar, como se contentan con cosas que nosotros consideramos pequeñas, te emociona y te da fuerzas para continuar.
Y en medio de todo comparten contigo su pobreza, te invitan a comer en sus pequeñas viviendas, te dan fresas recién cogidas de su huerto o te cuentan que una parte de sus beneficios al vender en el mercado sus productos la dedican a un fondo para ayuda a los que lo necesitan.

De todos los proyectos que ha podido ver en Paraguay, ¿Cuál le ha impresionado más?
Todos me han dejado huella, hemos visto muchos huertos, depósitos de agua, gallinas, cerdos, pollitos, cabras, escuelas…. pero lo importante no son los proyectos sino las personas y ver como su vida puede mejorar con Manos Unidas.
Los poblados guaranís que visitamos nos impactaron. Son personas sin derecho ni a la tierra que pisan, solo tienen un título de ocupación, no de propiedad. Viven apoyándose unos a otros, pero sin recibir ayudas estatales. Para el gobierno solo son 140.000 de una población de 6 millones de personas y a pesar de ser los primeros habitantes de Paraguay han sufrido desalojos y desahucios violentos hasta dejarlos en regiones lejanas y sin servicios básicos.
Fue impresionante ver como mujeres de los suburbios de Asunción son capaces de agruparse y mejorar. Nacieron con “la olla comunitaria” en el Covid, para dar de comer a todos los vecinos. Después han desarrollados pequeños huertos alrededor de sus casas para alimentar a sus familias y hoy son capaces de generar pequeños negocios.

¿Cómo fue el contacto con las comunidades locales a las que ayudáis?
Un jefe de un poblado indígena nos dijo “Aquí vienen algunos y hablan, pero después no hacen nada. Manos Unidas es la única que ha hecho algo por nosotros”. Con esto se refería a una escuela en la que estudian niños por la mañana y adultos por la tarde, y dos depósitos para recoger agua de lluvia, que han hecho posible que no beban de una charca.
En todos los sitios hemos sido recibidos con alegría y agradecimiento. Hemos visto niños que ríen, juegan y también trabajan ayudando a sus familias, ancianos que son protegidos por sus vecinos, personas con discapacidades que están integrados y apoyados por todos… y nos han dado lecciones de solidaridad y humanidad.

¿Qué personas son las que colaboran con vosotros en ese país para poder llevar a cabo esos proyectos?
Nuestros socios locales son imprescindibles para poder trabajar, tanto en Paraguay como en cualquier otro país. Son organizaciones, unas laicas y otras religiosas, en las que confiamos desde hace años. Son ellos los que conocen las necesidades locales y a las personas que viven allí. Son capaces de contarnos los problemas, involucrarse en las soluciones y ser flexibles para adaptarse a las circunstancias y plantear los trabajos de forma que se entiendan y apoyen.

Una vez que Manos Unidas deja de financiar un proyecto, ¿Cómo se garantiza su sostenibilidad en el tiempo?
Cuando diseñamos un proyecto tan importante como las acciones a llevar a cabo, es la sostenibilidad del mismo. Es importante que cuando nosotros hayamos terminado nuestro trabajo, los logros no se acaben o estropeen. Para conseguirlo trabajamos en dos direcciones:
– Incluimos a los beneficiarios en la realización del mismo, en la medida que puedan. Así nos aseguramos que en el futuro vigilen y arreglen los problemas que puedas surgir posteriormente.
– Por otro lado, es importante conseguir el apoyo de las instituciones locales (diócesis, ayuntamientos, ministerios…) ya que serán ellas las que queden allí cuando nosotros ya no estemos.
En nuestro viaje hemos estado con los beneficiarios y hemos comprobado que, ilusionados por el futuro, se implican y trabajan sin descanso en conseguirlo. Y nos hemos reunido con las autoridades locales, saben cómo actuamos en Manos Unidas, valoran nuestro esfuerzo y se comprometen en el futuro de las comunidades.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los voluntarios y colaboradores de Manos Unidas de Navarra tras esta experiencia en Paraguay?
Quisiera decirles que su ayuda es fundamental, y que su dinero no solo llega a los que lo necesitan, sino que se transforma.
Hemos visto como con él se ha conseguido que personas que no tenían para comer puedan alimentar a sus hijos y conseguir pequeñas cosas (una moto, una chaqueta para el frio, una colonia, pequeños enseres para una casa de recién casados). Conseguimos que personas sin ninguna experiencia en agricultura se sientan implicadas y expertas. “Somos ingenieras, sin título, pero con experiencia”, decían.
Y ahora han demostrado que son válidas para la sociedad y cada vez son más tenidas en cuenta en las instituciones donde se decidirá su futuro.

¿Cómo podemos desde aquí seguir apoyando de manera efectiva la misión de Manos Unidas?
Sin la ayuda de colaboradores y socios el trabajo de Manos Unidas sería imposible. Sus aportaciones hacen que personas que no tienen nada puedan salir adelante. Cada euro que nos dan llega a sus destinatarios, tiene efecto.
Sé que a veces es difícil concienciarse de que, en otros lugares a veces lejanos y desconocidos, hay seres humanos que nos necesitan.
Pero es así, después de ver niños que no pueden ir a la escuela porque está a 20 Km de su poblado y no tienen dinero para desplazarse, calles sin asfaltar llenas de barro y charcos, comunidades indígenas que no tienen luz, familias de ocho personas que conviven en una chabola de hojalata… Os puedo asegurar que vamos a seguir ayudándoles, y lo haremos con vuestra ayuda y entre todos. ❏

Scroll al inicio
Navarra
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.