El arzobispo y un representante de la entidad firman un convenio de colaboración para los próximos dos años
El Arzobispado de Pamplona y Tudela y Acción Social de Caja Rural de Navarra han firmado un convenio de colaboración mediante el cual la entidad de ahorro apoyará económicamente el proyecto “Casa Isabel”, una vivienda destinada a la rehabilitación personal, psicológica y profesional para mujeres que han sido víctimas de trata.
El acuerdo fue sellado esta semana por el arzobispo, monseñor Florencio Roselló Avellanas, y el representante de Acción Social de Caja Rural, Juan Mari Ayechu Redín. Mediante este convenio, la entidad navarra se compromete a colaborar con el Arzobispado en la promoción y organización del citado proyecto. El convenio estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y se prorrogará de manera tácita otro año más.
“Un objetivo cumplido”
La puesta en marcha de este proyecto fue un deseo expresado por el arzobispo en diciembre de 2024, con motivo del inicio del Año Jubilar de la Esperanza. Poco más de un año después, el 21 de enero de 2026, el piso fue bendecido por el arzobispo, que estuvo acompañado por el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el vicario episcopal de Educación, Abel Arrieta; el vicario episcopal de Pamplona y director del Secretariado para la Pastoral de Inmigrantes, José Manuel García de Eulate; la delegada diocesana de Trata, Katya Palafox; la psicóloga que se encargará de la atención a las mujeres y a sus hijos, Milagros Quinta; y de voluntarias de la Delegación de Trata, Natalia Viaga; y de Villa Teresita, Conchi Jiménez, Noelia Martín y Josefina Goñi.
Tras la bendición, el arzobispo de Pamplona, monseñor Florencio Roselló, expresó su satisfacción “por este objetivo cumplido” y apuntó que el Año Jubilar de la Esperanza “era un buen momento para mostrar un rostro más cercano a quienes han llegado a perder la esperanza, como es el caso de las mujeres víctimas de la trata, un colectivo invisibilizado por la sociedad y que ha sido despojado de su dignidad, en la mayor parte de los casos a base de engaños”.
Este centro habilitado para la reinserción de víctimas de trata es un piso de 130 metros cuadrados, con tres habitaciones, una cocina, un salón y dos baños, que ya acoge a las primeras mujeres y se trabaja en favor de su rehabilitación. Desde Acción Social de Caja Rural apuntan que se trata de un proyecto que encaja perfectamente con su objetivo de “contribuir al progreso de las personas y de la sociedad, con especial incidencia en los colectivos más vulnerables, ya sea a través de programas propios o mediante alianzas estratégicas o colaboraciones con terceros”, como recoge textualmente el convenio.

