La iniciativa misionera Misión País, un proyecto evangelizador de jóvenes universitarios católicos, volvió a hacerse presente en Azagra entre el 25 de enero y el 1 de febrero, viviendo su segundo año consecutivo de misión en esta localidad dentro de un itinerario pastoral que se prolonga tres años.
Misión País nace como una respuesta valiente al desafío de llevar la alegría del Evangelio al corazón de los pueblos de España. Fundado por estudiantes universitarios con un profundo espíritu de entrega, este proyecto sitúa como centro el servicio desinteresado, la vida comunitaria, la oración y la presencia real entre las familias y parroquias. Cada misión tiene una duración anual de una semana, dentro de un proceso de tres años en el mismo pueblo: acogida, transformación y envío.
En esta ocasión, treinta jóvenes, con una mayoría de participantes que repitieron la experiencia junto con otros que se incorporaron este año, se sumergieron en la vida de Azagra con una agenda intensa de actividades: trabajos parroquiales, misión en el colegio e instituto, visitas a la residencia de ancianos, contacto constante con los jóvenes del pueblo, testimonios en las misas y un constante ir y venir “puerta por puerta” entre las casas, llevando la cercanía de la fe y la alegría del encuentro. Estas acciones, inspiradas en el espíritu misionero de la Iglesia, reflejan el anhelo de una España humanizada donde florezca la fe y el amor al prójimo.
Lo que más ha marcado a la comunidad de Azagra ha sido la vida de oración que ha acompañado cada día de misión. Cada mañana el grupo se reunía en la Basílica de la Virgen del Olmo para comenzar la jornada en presencia del Señor, y cada noche concluían juntos, ofreciendo el día en manos de Dios. También organizaron una exposición del Santísimo Sacramento, animada por los misioneros, que congregó a numerosos fieles, especialmente jóvenes poco habituados a estos encuentros de fe.
La respuesta del pueblo ha sido muy cálida, otro año más. El Ayuntamiento de Azagra ha acompañado de manera entusiasta y eficaz todo el desarrollo de la misión, facilitando infraestructuras municipales y colaborando en cada necesidad. El alcalde recibió a los jóvenes en el Ayuntamiento para imponerles el tradicional “pañuelico” de Azagra a los nuevos participantes, gesto que se vivió con gran alegría y que simboliza la acogida de toda la comunidad local hacia este servicio misionero.
La semana concluyó con una emotiva Misa de despedida en la que jóvenes del pueblo quisieron expresar personalmente su gratitud a los misioneros, compartiendo cómo la experiencia había tocado sus vidas y sus corazones.
Este año, como el anterior, se han visto pequeños milagros de fe y fraternidad que, confían, seguirán dando fruto en la parroquia y en la vida de cada uno de los participantes. El próximo curso será la tercera y última etapa de misión en Azagra, sin contar la presencia de muchos de estos jóvenes en las Fiestas en honor a la Virgen del Olmo en septiembre, a cuya celebración fueron invitados de nuevo por el Ayuntamiento tras su participación el año pasado. ❏

