Ayer por la tarde, tras celebrar la función de las Cinco Llagas en la parroquia de San Agustín, el Arzobispo don Florencio se dirigió a la Catedral de Santa María la Real de Pamplona para presidir la Misa de la Cena del Señor.
En una iglesia repleta de fieles, donde miembros de la corporación municipal, junta de gobierno de la Hermandad de la Pasión y miembros de la junta de Paz y Caridad ocupaban los primeros bancos, el Arzobispo presidió esta celebración de Jueves Santo, en la que destacó el lavatorio de pies a doce personas, 9 mujeres y 3 hombres, que representaban a los doce apóstoles. Un acto que contó con las bellas voces de la Capilla de Música, dirigidas por Ricardo Zoco y que nos recordó que el lavatorio es un signo que nos compromete. “Nos recuerda que la verdadera grandeza está en el servicio, que la autoridad cristiana es entrega, que el amor se demuestra en obras”.
Durante la homilía, don Florencio explicó que “la Eucaristía, cuya institución recordamos hoy, reúne estos dos gestos: dar gracias y el lavatorio de los pies. No se puede separar la fe del compromiso con los demás. Participar en la Eucaristía significa dar gracias a Dios por la vida, por la elección, por el compromiso. Pero este dar gracias, la Eucaristía, me lleva a comprometerme y a vivir como Jesús, partiendo la propia vida y sirviendo con humildad. No hay acción de gracias sin compromiso”.

