Esta semana el campo está de fiesta. Celebramos la fiesta de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores y del mundo rural. A través de esta carta quiero dirigirme con afecto, gratitud y por cercanía familiar, mi familia vivía del campo, a todos hombres y mujeres que, con esfuerzo silencioso y perseverante, trabajan cada día las tierras y ganadería de Navarra, a la vez que sostienen, con su labor, una parte esencial de nuestra sociedad.
En esta fiesta tan especial, como pastor de la diócesis de Pamplona y Tudela deseo felicitar especialmente a agricultores, ganaderos y cooperativistas, y a todas las familias vinculadas al mundo rural. En tiempos nada fáciles, y en muchas ocasiones, olvidados por los que dirigen nuestros destinos, quiero que sintáis la cercanía y el apoyo de la Iglesia que peregrina en Navarra. A pesar de todo ello, San Isidro nos recuerda el valor del trabajo humilde, constante y confiado en Dios; un trabajo que no entiende de horarios, que depende tantas veces de la incertidumbre del clima y que exige sacrificio, paciencia y esperanza. Como decía mi padre “el agricultor, toda la vida mirando al cielo, para ver el tiempo que viene”.
La vida del agricultor y ganadero parece una carrera de obstáculos: las dificultades económicas, el incremento de los costes de producción, las exigencias normativas y la incertidumbre de los mercados generan preocupación y desánimo en muchas familias. A esto hay que sumar la despoblación rural, que amenaza la continuidad de muchos negocios y explotaciones, no anima al relevo generacional, a la vez que se empobrece la vida en nuestros pueblos, cada día más vacíos, y pone en riesgo costumbres, tradiciones y cultura que son nuestra seña de identidad.
En este apartado de dificultades e incomprensiones, no podemos olvidar que, a pesar de las protestas y manifestaciones, al final se ha firmado el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Hay inquietud y preocupación en muchos agricultores y ganaderos por las posibles consecuencias que este tratado pueda tener sobre el sector agrario europeo y español. Existe el temor de que puedan producirse situaciones de competencia desigual, derivadas de diferencias en las exigencias sanitarias, medioambientales o laborales entre los países firmantes.
Aunque el acuerdo pueda ser legal, no debería firmarse a costa del debilitamiento de quienes producen nuestros alimentos y sostienen el equilibrio de nuestros territorios rurales. El progreso económico debe ir siempre acompañado de justicia social y de un verdadero compromiso con el bien común. La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que la economía debe estar al servicio de la persona y no al contrario. Por eso, es necesario promover políticas que garanticen condiciones dignas para quienes viven del campo, que favorezcan el relevo generacional y que permitan a nuestros jóvenes contemplar el mundo rural como una oportunidad de vida y futuro.
Y aunque no estemos directamente relacionados con el mundo del campo y de la ganadería, la realidad que viven estos trabajadores debería llevarnos a una reflexión y a un compromiso. Detrás de cada alimento hay esfuerzo humano, historia familiar y amor por la tierra. Os animo a consumir con responsabilidad. A valorar y comprar el producto cercano, de casa, de Navarra, mirando la procedencia en las etiquetas. Apoyar a nuestros agricultores y ganaderos son también formas concretas de construir una sociedad más justa y solidaria. Con el acuerdo de Mercosur nos van a llegar alimentos de medio mundo, desconociendo su elaboración y sus garantías sanitarias.
Ante esta realidad que vive la agricultura y la ganadería, quiero elevar una palabra de reconocimiento y cercanía. Gracias por vuestra entrega. Gracias por cuidar la tierra, por garantizar alimentos de calidad, por mantener vivos nuestros pueblos y por transmitir a las nuevas generaciones el amor al trabajo bien hecho. El campo no es únicamente un sector económico; es también una forma de entender la vida basada en el sacrificio, la responsabilidad y el respeto por la creación.
Que San Isidro Labrador interceda por todos vosotros. Que nunca falte la esperanza en los momentos difíciles, ni la fortaleza para seguir adelante. Queridos agricultores y ganaderos, nos fiamos de vuestros productos, ¡contad con nosotros! Que nuestras comunidades cristianas sepan acompañar, escuchar y valorar siempre al mundo rural, con su agricultura y ganadería reconociendo en él una riqueza humana, social y espiritual imprescindible. La Iglesia de Navarra está con vosotros, reza y consume alimentos de nuestra tierra.
+ Florencio Roselló Avellanas O de M
Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela

