Homilía pronunciada por el Arzobispo don Florencio Roselló, el apsado 12 de cotubre, en la parroquia de San Miguel de Pamplona, con motivo de la celerbación de la fiesta de la Virgen del Pilar.
Queridos sacerdotes, Delegada del gobierno, miembros de la Guardia Civil de Pamplona con vuestros familiares, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, autoridades judiciales y políticas, fieles todos que hoy nos congregamos en torno a la Virgen del Pilar.
La lectura de los hechos de los apóstoles que hemos escuchado nos presenta a la Virgen junto a los discípulos, en momento difíciles como era después de la ascensión de Jesús a los cielos. Hoy esos discípulos somos nosotros que hemos venido a estar junto a María, la Virgen del Pilar, nuestra Madre y Patrona. Hemos venido a que nos dé la fortaleza que nos ofrece el Pilar.
Un patronazgo que nace de la tropa, de los soldados, hoy diríamos de la base. No hay imposición, no hay ninguna orden. Fue un19 de agosto de 1864, veinte años después de la creación de la Guardia Civil, cuando el capellán Miguel Moreno colocó una pequeña imagen de la Virgen del Pilar en la capilla del colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. Al año siguiente, en 1865, fue declarada patrona de aquel centro. Fueron los alumnos y no los mandos quienes difundieron esa devoción por sus destinos y familias, hasta que el patronazgo se hizo oficial para todo el Cuerpo el 8 de febrero de 1913. Hoy, todos unidos, como los apóstoles de la lectura, venimos a honrar a nuestra Madre.
Hoy es un día especial para fijarse, para mirar la imagen de la Virgen del Pilar. Esta imagen que está junto a mí y que nos acompaña en esta celebración. Me gustaría destacar varios aspectos que están pensados para nosotros:
1.- La Virgen del Pilar está de pie. En otras imágenes vemos a María sentada, aquí aparece de pie, con una presencia serena, recogida y firme. María está de pie porque su fe no es pasividad, su fe es disponibilidad, respuesta y compromiso. María es la mujer que se levanta para servir. Estar de pie supone estar preparada para salir, para intervenir, para salvar. Significa estar disponibles cuando otros necesitan ayuda. Se interviene más rápido estando de pie que sentada. La Virgen del Pilar está en actitud disponible, en salida.
2.- La Virgen del Pilar mira al frente. Ni mira abajo, ni mira al cielo. Su vida le hace estar preparada, dispuesta para salir. No aparece encorvada ni vencida. Su postura transmite equilibrio y serenidad. Mira al frente para ver la necesidad, para ver a las personas a las que auxiliar. Mirar al frente es vivir en la realidad, asumir los compromisos. Es querer mejorar el mundo, y para eso hay que conocerlo, y eso se lo da su mirada de frente.
3.- La Virgen del Pilar lleva el Niño en brazos. Los niños son los débiles, los pequeños, los más vulnerables de nuestra sociedad. La imagen nos recuerda protección ante la fragilidad humana. Un niño necesita que alguien lo cuide, lo defienda y vele por él. Aquí encontramos uno de los mensajes más profundos para la Guardia Civil: la misión de proteger adquiere todo su sentido cuando se pone al servicio de la vida y de la dignidad de cada persona, especialmente de los más sencillos, de los vulnerables, representados en la figura del Niño. La Virgen del Pilar está diciendo a la Guardia Civil, a quien hay que proteger especialmente es a los niños, a los débiles, a los pequeños.
4.- La Virgen se apoya en un Pilar firme. Hemos comentado que María está de pie, pero eso no significa autosuficiencia, sino disponibilidad. Está de pie, pero apoyada en un Pilar. María no se sostiene por sus propias fuerzas, no es autosuficiente, es el Pilar quien le da la fuerza para animar al apóstol Santiago cuando ve que su predicación va a fracasar. Es quien le da las fuerzas para ser Madre de Dios, para huir a Egipto y salvar la vida del Niño cuando le perseguía Herodes. Esta actitud de María nos invita a no confiar solo en nuestras fuerzas, nos invita a permanecer firmes apoyados en ese Pilar que es Dios. Ser fuerte no significa no necesitar a nadie, sino saber en qué y en quien nos tenemos que apoyar, y la Guardia Civil tiene el Pilar de la Virgen que le sostiene.
Todas estas actitudes que nos transmite la imagen de la Virgen del Pilar están recogidas en vuestra Cartilla de la Guardia Civil, aprobada un año después de la fundación, en 1845. Era un código de conducta que incluía principios morales y humanos, no solamente instrucciones para el servicio. De alguna manera humanizaba vuestro servicio y vuestra entrega. No sois autómatas que cumplís órdenes, sois hombres y mujeres, que, desde vuestra sensibilidad, desde vuestra vocación, servís a la sociedad, buscando el bien común. Su primer artículo situaba el honor en el centro de la identidad del Guardia Civil. El honor alcanza su expresión más hermosa cuando se convierte en protección del vulnerable.
De aquí surge vuestro lema tan hermoso y comprometedor: «El honor es mi divisa». No es una simple frase bonita ni un eslogan comercial; es un compromiso ético y espiritual de profundas raíces cristianas. El honor es una manera de vivir, es una manera de servir, es una manera de proteger, es una manera de entregarse, y también una manera de morir. Es la fidelidad a unos principios, la coherencia entre lo que se cree y lo que se hace, y la decisión de cumplir el propio deber con rectitud, aun cuando el esfuerzo no se reconoce o cuando el servicio exige sacrificios personales y familiares. Que vuestro lema, «El honor es mi divisa», sea cada día una promesa cumplida, una responsabilidad asumida y un servicio ofrecido con generosidad.
Esta mañana venimos a pedir a la Virgen del Pilar, que sea columna firme y esperanza nuestra. Al igual que fue columna fuerte para el apóstol Santiago, venimos a pedir su fortaleza y acompañamiento. María es la mujer fiel que permanece cuando llega la incertidumbre, el temor y las dificultades. Es la madre que reúne, consuela y anima. Su presencia junto a los discípulos nos recuerda que nadie puede sostener una misión exigente únicamente con sus propias fuerzas. Todos necesitamos apoyo, confianza, oración y una comunidad que nos ayude a seguir adelante. Para la Guardia Civil, ese apoyo radica en la Virgen del Pilar.
Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, protege a quienes hoy se encomiendan a ti. Acompaña a la Guardia Civil de Pamplona, bendice a sus familias y haz que nunca falten entre nosotros hombres y mujeres dispuestos a servir con honor, a actuar con justicia y a trabajar por la paz.
+ Florencio Roselló Avellanas O de M
Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela

